A Hard Day's Night, un disco para recordar y una película para olvidar

A Hard Day's Night, un disco para recordar y una película para olvidar

ESCRITO POR: JORGE DIAZ
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SU VERSIÓN EN INGLÉS EN VIBBIDI: The Beatles


Sí, ya sé que muchos dirán que estoy enfermo, pero es la verdad. La película A Hard Day's Night es basura y qué tiene de malo? Absolutamente nada, también los genios se equivocan, dirían algunos y es cierto. Cuando se alcanza un éxito tan grande y la gente en todo el mundo exige verte y escucharte a todas horas, las persona suelen cometer errores o hacer cosas rápido y sin pensar. No había mucho qué pedirles a los Fab Four, puesto que ellos eran músicos y no actores. Podían haber contratado a los mejores directores del mundo en ese momento pero con una historia (¿?) como la que escribieron para hacerlos aparecer en la pantalla grande por primera vez y con el único objetivo de saciar el hambre que tenían todos sus fans, no podía lograrse algo mejor que lo que se ve. Al menos, los fans tuvieron lo que querían: un motivo para ver a sus héroes durante más de una hora y en tamaño gigante, pero eso sí, disfrutar de lo mejor que hasta el momento habían escrito. Habiendo dicho esto, dejemos los comentarios sobre la película y vayamos a lo importante: las canciones del álbum que lleva el mismo nombre. Era 1964 y las cosas se habían salido de control, los integrantes de The Beatles confesaron más tarde que ellos no lo podían creer y me pregunto si, cuando ellos pretendían la fama internacional, tenían una idea de lo que serían capaces de conquistar. No lo creo, inclusive, alguna vez George Harrison declaró que ellos sólo fueron un pretexto que la gente tomó para volverse locos. Supongo que tiene algo de razón, así son las masas y más en momentos en los que la humanidad para pasar por depresiones generalizadas y pocos motivos para estar feliz y si se presenta algo tan inusual como lo fue en aquel entonces la música casi campirana de los cuatro de Liverpool, la gente estalla en euforia. Nadie tiene la culpa, es sólo que se juntan todos los elementos para que se genere la tormenta perfecta. Imagina a unos chicos en sus veintes que aman la música de Elvis Presley, Buddy Holly y Little Richard entre otros y que se proponen aprender a tocar algunos instrumentos y componer canciones para imitarlos y que de pronto se encuentren con el hecho de que son mejores componiendo, interpretando y tocando los instrumentos que ellos y que, además, la gente los adora. En ese año ellos no estarían consientes todavía del fenómeno que crearían y que hasta hoy sigue teniendo grandes defensores.


Desde el primer acorde


La seguridad de tener entre sus manos un éxito masivo se nota desde el primer acorde. Sólo era cuestión de escuchar el sonido característico de la Rickenbacker para identificar que a continuación vendrían las primeras palabras en la voz de John Lennon. La locura comenzaba en todos lados y no sabías si era más importante la letra o la tonada; inclusive, en los momento en los que se grabó este disco no se le daba tanta importancia a la presencia de la batería como ahora; sin embargo, podías sentir cómo tus pies y tus manos complementaban esa ausencia sonora que años después y gracias a la remasterización hemos podido apreciar con mayor claridad. Luego vendría para sorpresa de todos, la parte en la que Paul McCartney demostraba que pocos en el mundo (Little Richard, uno de ellos) podían alcanzar notas tan agudas como la que canta en esta canción. No había duda del talento, pero sobre todo, de la determinación que tenían estos cuatro jóvenes de conquistar todos los rincones de la tierra y que todo estaba puesto en la mesa para que ellos llegaran a llenar los espacios que grandes figuras del Rock and Roll de los Estados Unidos habían dejado. Y así fue.


Nadie puede comprar talento


Sería muy sencillo para todos si pudiéramos comprar talento para todo aquello que nos propusiéramos realizar; pero no se puede, si no naces con el don para realizar ciertas cosas, es mejor que te dediques a otra. Pero afortunadamente, los 4 integrantes de esta agrupación no perderían el tiempo tratando de averiguar si tenían talento o no para conquistar el mundo, ellos y quienes los rodeaban sabían lo que tenían y pusieron en marcha toda su creatividad y energía para lograrlo. Siguiendo con la gran facilidad de Paul para alcanzar notas tan agudas y de forma tan natural, está el ejemplo de la canción “Can't Buy Me Love”. Además, la canción hace gala de lo que para mí significa el Rock And Roll. Ritmos fuertes y directos, arreglos de bajo y melodías vocales pegajosas, una guitarra rítmica que cubra todos los huecos y un riff de guitarra inteligente y claro. Se dice fácil pero para lograr mover a todo el mundo con tres acordes y un sonido precario, puesto que en los sesenta la tecnología no había avanzado, créeme, es muy difícil.


Con esto nadie puede llorar


En estos momentos y a pesar de toda la fama que tenían en el Reino Unido, The Beatles no abandonaba del todo su estilo campirano, una muestra de ello es la canción, “I'll Cry Instead”, incluida en esta selección. Esto me da motivos para recordar que, siendo la segunda mitad de la carrera de The Beatles la más recordada y aclamada por el mundo, en el país que los vio nacer existe cierta nostalgia por las canciones que marcaron el principio de este cuarteto. El tiempo en el que viví en Escocia, en la década pasada, existía un movimiento muy interesante creado por jóvenes que en ese entonces tenían entre los veinte y veinticinco años, que veneraba exclusivamente las canciones escritas por los Fab Four en sus primeros años y hasta 1965 cuando grabaron Rubber Soul. Su más alto reconocimiento era a las canciones de corte campirano principalmente. Entre sus favoritas se encontraban canciones como “I’m A Loser”, “I Don't Want To Spoil The Party”, “All My Loving”, “It Won't Be Long” y muchas otras, como las de este álbum. Espero que aquello que empezó en  la década pasada entre los jóvenes británicos continúe y se extienda a todos lados. Legados como éste deben ser cuidados y preservados por siempre.

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