Cuando el "Anthem of the Peaceful Army" se vuelve violento

Cuando el "Anthem of the Peaceful Army" se vuelve violento

ESCRITO POR: JORGE DIAZ
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SU VERSIÓN EN INGLÉS EN VIBBIDI: Greta Van Fleet

Caminaba relativamente rápido porque tenía que llegar a un lugar a donde no quería, el viento frío soplaba y mi incomodidad se incrementaba a medida que pasaba el tiempo, seguía caminando y no llegaba a ningún lugar. Tenía que hacerlo y no sé por qué, es como esas veces en las que te comportas como un robot: comes lo que todos comen, ves lo que todos ven, escuchas lo que todos escuchan. Pero sabes que está mal, tienes recuerdos de un tiempo pasado que fue mejor: la comida era deliciosa, el paisaje más hermoso y la música, oh la música! Era simplemente una fuente inagotable de fuerza y vida. Mi caminar se hizo más lento, no podía más, estaba muy cansado de lo mismo, lo mismo todo el tiempo, todos los días. De pronto, sentí un temblor debajo de mis piernas, no era espontáneo, más bien respondía a un ciclo marcado por una secuencia exacta de golpes sordos, bum… bum… bum… bum… Al principio me incomodó, pero al detenerme distinguí perfectamente que los sonidos tenía ritmo, eran poderosos, se movía la tierra y todo a mi alrededor empezó a cambiar, el paisaje se modificaba y frente a mi se abría una montaña empinada, se comenzaban a marcar grietas en la tierra y el sonido era aún más fuerte, ahora había nuevas cosas en lo que estaba escuchando, eran muy agudas, muy rápidas y complementaban los bum… bum… bum… bum… Tenía sentido, pero aún no podía saberlo con exactitud. En lo alto de la montaña que cada vez estaba más cerca de mí, puesto que no dejaba de caminar, se abría un cráter… era un volcán! Y a pesar del miedo que me daba me sentía atraído, es como esos insectos que al ver la luz vuelan hacia ella y al hacer contacto con el fascinante brillo, mueren. No me importaba, estaba viendo que muchas cosas salían de ese cráter, definitivamente sabía que podía morir en el intento, pero algo dentro de mi me decía que tenía que seguir, que no me podría pasar nada malo, después de todo me rodeaba un ejército que parecía pacífico, me daba seguridad y cantaba un himno dulce, pero conforme el tiempo pasaba, la melodía se tornaba en algo violento. Poco después, la cortina habría caído ante mis ojos y conocería toda la verdad.


Greta Van Fleet - “When the Curtain Falls”

Entonces vi lo que salía disparado y envuelto en fuego de ese volcán: eran Les Paul, Fender, Ibanez, bolas de fuego que envolvían tambores Ludwig, Gretsch, Pearl, también salían luces humeantes y toda clase de imágenes, algunas parecían dibujar las siluetas de Jimmy Page y Robert Plant, había tonos verdes y morados en el cielo, era alucinante. Pero lo que más me sorprendió fue verte ahí, detrás de todo, tranquila, viéndome fijo. Tus ropas eran túnicas largas y blancas, casi transparentes, tu pelo estaba adornado con flores, no sé de qué color era tu piel, pero estaba seguro de que eras tú. Y me llamabas. Y no podía resistirme a la invitación. Estaba muy cerca de alcanzarte cuando aquel viento frío que me molestaba al principio comenzó a arder, era cada vez más caliente hasta que se formaron lenguas de fuego que quemaban todo, los árboles, las piedras, el cielo. Una visión confusa de algo que parecía el sol emergió de ese volcán, ya no estaba seguro de lo que me pasaba, sólo sabía que quería llegar a ti. Logré sujetarme de una roca, doblé mi pierna derecha para apoyarme y tomar fuerza y, en el último intento jalé con todas mis fuerzas, salté y te alcancé, ahí estabas y estabas bien. De pronto tus túnicas empezaron a caer dejando ver por completo tu cuerpo, estábamos listos y queríamos que esto pasara. El viento se hizo aun más caliente y sudábamos, pero estaba bien. Cuando logré tomarte de la mano todo quedó en pausa, excepto las voces del ejército pacífico que seguía cantando su himno. Ahora era más dulce, más suave, era como si nos diera el espacio que necesitábamos en medio de la nada, para estar como siempre habíamos querido, solos.


Alcanzando la cima


No nos pusimos a pensar, ni siquiera quisimos tomar mucho tiempo para comenzar, fuimos directo al punto y ahí estaban nuestros cuerpos golpeándose en ese lugar firme y húmedo, en el único lugar en el que se puede pensar cuando se está ahí. Para ofrecerte más placer te tomé violentamente y te puse de espaldas, te hinqué casi a la fuerza y comencé a golpear más fuerte, tu sólo hacías esos ruidos que me dicen que todo está bien y continué. Era tanto el poder que sentía sobre ti en ese momento, que te tomé del pelo y empecé a jalar tu cabeza hacía mí y estabas bien, lo confirmaba tu humedad. Los sonidos se convertían en gritos y la intensidad aumentaba al grado de que tu espalda empezó a transformase ante mis ojos. Pequeñas protuberancias salían de tus omóplatos, mientras se hacían más grandes comencé a ver que se recubrían con plumas, eran blancas. Solté tu pelo porque también tu cabeza sufría cambios, eras Pegaso y de pronto estábamos volando. No tomó mucho tiempo cuando alcanzamos la parte más alta desde donde podíamos ver todo. Volviste a ser tú y me soltaste, tus ojos me decían que no había más que hacer y lo entendí, yo también creo que esto era el final. Me dejaste caer y yo sólo sentía la velocidad y fuerza con la que mi cuerpo impactaría la tierra, la realidad. Ya en el suelo, sabía que eso hueco era mi tumba, pero lo disfruté. Vete Pegaso, sigue volando, yo he tenido suficiente.


No te preocupes, estoy bien


El golpe fue duro, todo había desaparecido y no es que estuviera en un sueño, más bien estaba dentro de mis pensamientos mientras escuchaba el álbum “Anthem of the Peaceful Army”, de Greta Van Fleet. Un reencuentro con el pasado glorioso del Heavy Metal y un viaje formidable hacia el futuro de este género musical. Orgullosos de sus raíces, no esconden su fascinación por Led Zeppelin, pero al mismo tiempo, enriquecen y renuevan con su creatividad y experiencia un género que despierta todo tipo de sentimientos fuertes y poderosos. Una inyección de vitalidad para todos los amantes del buen Rock. Afortunadamente, ahora no todo será igual.

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