Ed Sheeran, divide y vencerás

Ed Sheeran, divide y vencerás

ESCRITO POR: JORGE DIAZ
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SU VERSIÓN EN INGLÉS EN VIBBIDI: Ed Sheeran.

Cuando conocí a Ed Sheeran con su álbum debut, “+”, me convencí de que sería el Golden Boy que los británicos estaban buscando con ansías desde hacía años. No me equivoqué, el éxito de ese primer disco fue, probablemente, inesperado para él mismo. Todo el mundo se preguntaba quién era ese chico que sensibilizaba de forma magistral temas que podían llegar al corazón de personas de cualquier edad y cultura. Una guitarra y un procesador de efectos para secuenciar el acompañamiento de sus canciones y, sobre todo, letras. Sí letras, cosas qué decir, historias qué contar. Y bueno, cualquiera me puede decir que casi todas las canciones populares contienen letra, pero vamos, qué cosas dicen! En cambio, Ed Sheeran estaba dispuesto a conquistar el corazón de los amantes de la música a través de todos sus sentidos y no recurriendo a la fórmula sencilla de un ritmo contagioso, una letra intrascendente, todo en la licuadora y voila! Tenemos un éxito. No, el compromiso del nacido en Londres en 1991 con el nombre de Edward Christopher Sheeran era, antes que con ninguna otra cosa, consigo mismo. Fiel a su estilo, pero, sobre todo, fiel a sus convicciones, llegamos al momento de “÷”. Un disco que nos muestra la madurez de un músico determinado a no traicionar su esencia, pero convencido de que tiene que ir avanzando dentro de la misma línea para no estancarse y terminar en el olvido. Artistas como él, pocas veces aparecen, así es que hay que aprovechar hasta la última gota de creatividad que proviene de sus canciones y, sobre todo, enriquecer nuestro gusto por la lectura y la poesía con sus letras. Ed Sheeran no nos defrauda y cada una de sus creaciones tiene una valiosa aportación ya sea para un pensamiento profundo o para crear una hermosa imagen en nuestra mente. También nos cuenta cosas dolorosas y situaciones que muchos hemos vivido. Un artista completo y universal: Ed Sheeran.


Confesión y bienvenida


Debo decir que la canción que abre el disco, “Eraser”, me impresionó. Una mezcla de confesión y bienvenida. Confesión, porque menciona momentos de su vida que han estado rodeados de envidia, falta de fe y división. Lo más triste, es que esos momentos que narra en la canción han sido protagonizados por él y los suyos. La familia como centro del problema que no te deja despegar, que te hiere con palabras de desaliento, que te mata al ver los celos y la envidia que persiguen a todo aquel que no es mediocre. Entiendo la pena por la que pasa el artista, pero también reconozco en él la determinación por no dejarse hundir por la mediocridad. Y, como todo aquello que no mata, fortalece, la vida y obra de Ed Sheeran es cada vez más robusta y seguramente estará por darnos cosas aún mejores. Después de la confesión y una especie de disculpa por haber estado ausente por un tiempo, el artista se entrega definitivamente a sus fans y les da la bienvenida a este nuevo show al final de la canción. No cabe duda de que desde el principio confirma que estamos ante un disco concepto, una obra diseñada para escuchar de principio a fin. Ahora bien, hablando de la bienvenida, es inevitable para mi recordar la canción “Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band”, que abre el disco que lleva el mismo nombre y que fue lanzado en 1967 por los ‘Fab Four’ como uno de los discos más aclamados y admirados por los amantes del rock y otros géneros por las innovaciones que contenía, además de la riqueza de su poesía psicodélica. No estoy diciendo que la canción o la letra sean parecidas, a lo que me refiero es a utilizar el recurso de la bienvenida e introducción al concepto de la obra a través del primer track del disco. No sé si el disco, “÷”, de Sheeran tenga esos alcances, pero es sumamente alentador descubrir que un músico tan joven conserve las influencias que quizá escuchó de niño gracias a los discos que sus padres, tíos o abuelos conservaban en casa. Comienza con su clásico recurso de una o dos guitarras secuenciadas y dándole toda la atención a enviar un mensaje claro para las audiencias mediante la grabación de su voz varias veces y reproducidas simultáneamente y con una dicción prístina, para que no quede duda que lo que más le importa es entablar una conversación con el que está del otro lado de las bocinas. Genial.


Hay un Castillo en todos lados


La segunda canción, “Castle On The Hill”, me lleva a lo que debe ser una de las muchas influencias que han nutrido a Ed: U2. La introducción con esa guitarra de sonido brillante y repetitiva que va in crescendo mientras aparece la voz del cantante sin aviso me remiten irremediablemente a la canción “Where The Streets Have No Name”, del álbum, “The Joshua Tree”, de los irlandeses. Música aparte, la historia es exquisita. Quién no ha sentido ese sentimiento al regresar al viejo pueblo o vecindario donde naciste y creciste? Recordar a todos los amigos y las circunstancias que te hicieron lo que hoy eres. Ver con gusto lo que algunos han logrado y con tristeza a los que prefirieron quedarse a la orilla del camino. Volver a sentir ese cosquilleo de los amores de la infancia y adolescencia, las fiestas y las travesuras. En el caso de Sheeran, tiene fijada la imagen del Castillo sobre la colina, para muchos de nosotros ese Castillo quizá sea otro lugar, pero, a fin de cuentas, representa lo mismo. Aunque muy joven todavía, Ed Sheeran puede hacer uso de un pasado no muy lejano para conectar con otros que ya no tenemos su edad y aún así sentirnos identificados con ese sentimiento.

A lo largo del disco, nos lleva por pasajes maravillosos y de pleno goce, mientras que en otros momentos nos hace llorar y en ocasiones enojarnos. De eso se trata el maravilloso oficio de hacer música y poesía.

Es muy difícil que en estas épocas un artista pueda abrirse paso en lo comercial a nivel mundial con tanta calidad y determinación por dar un lugar preponderante al mensaje que quiere transmitir, sin ser opacado por presiones comerciales y de un público con memoria corta. Ed Sheeran es relevante por eso y esa es una razón para defender su arte en todos lados, con la esperanza de que continúe dándonos esto por muchos años y esperando también que otros músicos se sientan atraídos por este tipo de manifestaciones artísticas y tengan el valor para convertir esta industria en algo más artístico y menos plástico, como lo fue en la década de los sesenta.


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