High As Hope de Florence and the Machine, un viaje hacia adentro

High As Hope de Florence and the Machine, un viaje hacia adentro

ESCRITO POR: JORGE DIAZ
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SU VERSIÓN EN INGLÉS EN VIBBIDI: Florence and the Machine.

Desconozco si los fans de Florence and the Machine han recibido este disco como lo hicieron con todos los anteriores, entiendo que los lugares de popularidad son muy buenos, pero esto en ocasiones es un asunto inercial por el éxito de los trabajos anteriores o por una buena estrategia de mercadotecnia. Hablando del efecto de este disco solamente, se antoja que, con las posibilidades que ahora se tienen para comprar sólo los temas que te gustan y desechar los otros que no te apasionan, armar tracklists para distintas ocasiones y estados de ánimo, el disco bien podría ser separado por los usuarios para no tenerlo que escuchar completo. Y no porque sea malo, sino porque pesa mucho escucharlo completo, eso es todo. De hecho si tú no eres fan de la banda, te recomiendo que te acerques así, parte por parte y no tratar de digerirlo todo en un mismo momento. Porque en esta ocasión, Florence Welch, cantante y compositora de la banda, hace un viaje hacia adentro. Me parece que los éxitos pasados la han golpeado fuerte y han dejado una marca en ella que no necesariamente puede traducirse como positiva, aunque sí como una enseñanza de vida. Dicho esto, las canciones de casi todo el disco no podían haber sido escritas con ritmos pegajosos, festivos o explosivos como para escuchar en cualquier parte. Esto es más bien algo para compartir entre la compositora y tú, pero nadie más, aunque en algunos casos ni a eso llega. Algo que ejemplifica muy bien esto último es la canción, “South London Forever”, sólo quien ha estado ahí, vive ahí y quizá se encontró a Florence en esos tiempos y convivió con ella en aquellos bares podrá entender y asimilar toda esa melancolía. No es un tema para todos por más que queramos darle una interpretación universal, es algo muy personal. Creo que he dado con el punto que quiero transmitir, la razón de ser de este disco es una situación muy personal de la artista que ha sido presentada a su público. Es como cuando un pintor exhibe su último cuadro, nosotros no estamos dentro del cuadro, sólo lo contemplamos. Nos guste o no, es una decisión muy personal y el pintor decidió tomar ese riesgo. Dicho esto, en lo personal “High As Hope” no eleva mi esperanza, me la quita. Recuerdo que hace tiempo pregunté a un amigo escocés qué pensaba sobre el hecho de que Cold Play había tardado casi 10 años para conseguir un número uno en el Reino Unido de donde la banda es originaria y su respuesta fue una verdadera lección para mí: si los países del Reino Unido son de los primeros lugares en el mundo en tener una población depresiva (Escocia en primer lugar), porque habríamos de querer a una banda que nos deprima más? En efecto, el primer número uno de la banda en su propia tierra fue “Viva la Vida”, una canción que alegra y ánima a quien la escucha, no lo pone triste. Y tiene razón, es por eso por lo que cada vez aprecio más la música ligera, por su capacidad para darnos un rato de felicidad. Tenemos suficientes problemas como para comprar los problemas de otros. Y ese es el riesgo que tomó Florence and the Machine al decidir poner todos estos temas juntos. Probablemente la única canción que le da sentido a todo el disco es “Hunger”, el resto de los temas siendo muy buenos, deben ser tratados con cuidado o es posible que te arrastren.


No está mal, pero falta algo


Las imágenes y algunos pasajes de la música y las letras me remontan a 1969. Es obvio, puesto que esta banda Indie tiene bien sentadas sus influencias en toda esa cultura hippie y estoy seguro de que le será fiel hasta el final. El disco entero cuenta con los instrumentos correctos y las ejecuciones de los músicos son impecables, los ritmos son los adecuados para las letras y la interpretación de Florence es única. Su voz y estilo para cantar siempre nos están dando la sensación de que no alcanzará la nota; sin embargo, siempre llega correctamente a todas ellas. El vibrato característico de su voz le da un sello distintivo a todo lo que hace. Al disco no le falta calidad, pero le falta algo que nos mueva. Supongo que muchos de sus fans me odiarán por haber dicho esto, pero mis gustos musicales me exigen más equilibrio entre tema y tema. Entiendo que en ocasiones quieras crear un concepto de todo tu disco; sin embargo, existen ciertas reglas que deben cumplirse para enganchar a quien está escuchando y no dejarlo ir. No es suficiente un buen poema, este debe ir envuelto en un paquete completo de ritmo, instrumentación, arreglos y muchos deseos de hacer partícipe al público que está del otro lado de la bocina. En esta ocasión, Florence and the Machine nos deja fuera para convertirnos exclusivamente en oyentes de sus experiencias, recuerdos, sufrimientos y esperanzas. Y eso no es algo que me llene de esperanza a mí. Cuando crees que el disco va a levantar con la canción “Patricia” después de dos minutos de avanzado el tema te das cuenta de que no será así. Es repetitivo y monótono. Termina la canción y piensas que estás preparado para que una canción más alegre salve el disco pero al comenzar “100 Years” lo único que puedes hacer es mover la cabeza de un lado a otro y pensar que no va a ser así de ninguna manera y tendrás que conformarte con ritmos lentos y rezos más que cantos por parte de Florence.


Un final que te da esperanza


Si lo que el disco pretende es elevar tu esperanza hacia lo que sea que la hayas perdido, su final casi lo logra con la canción “No Choir”. La canción es muy buena, pero el recorrido por todas las canciones anteriores te da una sensación de cansancio y agotamiento. Creo que por eso no logra el resultado deseado. Quizá si hubiera sido precedido por canciones más alegres el cierre del disco hubiera sido magistral. Después de esto, regreso a la reflexión inicial: o bien tomas canciones por separado o decides escuchar el disco en distintos momentos y por partes. De lo contrario sería muy pesado lograr soportar la lentitud de las canciones una y otra y otra vez, que no es malo, pero es demasiado. Entiendo que por ser británicos y atentos a no perder su base de seguidores locales, deberán preocuparse en trabajos posteriores a llevarle a esa población depresiva por naturaleza, algo más de alegría. La esperanza esta bien, pero acompañada de alegría sabe mejor.


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