La fusión de dos mundos en Hatsukoi, por Hikaru Utada

La fusión de dos mundos en Hatsukoi, por Hikaru Utada

ESCRITO POR: JORGE DIAZ
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SU VERSIÓN EN INGLÉS EN VIBBIDI: Hikaru Utada.

Soy de esa especie de amantes de la música que no se conforma con escuchar música de una región en específico o sólo los géneros favoritos. Me gusta indagar y conocer lo que hacen en otras culturas o subculturas. Por lo general me maravillo con las expresiones de países lejanos al mío y con distintas formas de entender y procesar la música. En muchas ocasiones no entiendo lo que están diciendo y no tengo tiempo de buscar en internet una buena traducción, pero el lenguaje musical es universal y es lo que en primera instancia me habla y me dice cosas de esas canciones totalmente ajenas a lo que mi cultura y formación me han enseñado. En todos los casos y todas las experiencias salgo enriquecido, aprendo algo nuevo y, sobre todo, aprendo a apreciar la belleza en todas las expresiones. Obviamente, no todo lo que escucho se convierte en automático en mi favorita, sin embargo, guardo todo ese aprendizaje para poder ampliar mi entendimiento. Música francesa, de la India, de Medio Oriente y del Lejano Oriente, escandinava, de Europa del Este, griega, folklor sudamericano y todas esas corrientes no-comerciales de los países que encabezan la penetración comercial más agresiva en el mundo que podrían ser Estados Unidos, UK y Europa Central. Todo entra por mis oídos y a todos esos estilos y géneros les doy atención y respeto por igual. Una de las cosas que caracteriza a casi todas estas corrientes musicales es la identidad bien definida, ya sea por género o por la región del mundo a la que pertenecen. Supongo que no sólo se trata de la defensa de un género musical, sino también el sentimiento y orgullo de pertenecer a una cultura. Mostrar lo que se tiene y en la región donde naciste y aprendiste a crear música a través de tus mayores, perfeccionarla, hacerla evolucionar y mostrarla al mundo. Todo es válido y sumamente valioso, creo que debe permanecer entre nosotros por siempre esa defensa de la identidad. Sin embargo, también existen artistas que por distintas circunstancias se embarcan en una misión que se antoja de lo más difícil en la arena musical: fusionar dos mundos a través de tu música. Penetrar con éxito en la región de tus ancestros con estilos musicales que no pertenecen a la tradición y, al mismo tiempo, impregnar con toda tu cultura tus canciones para llegar a esos lugares que hasta hace poco no conocían tu cultura con envolturas tan atractivas que las vuelve irresistibles y en poco tiempo se adoptan como propias, como si siempre hubieran pertenecido a ese lugar a donde son llevadas por primera vez. Esa es lo maravilloso de esta artista que no tiene comparación. Una cantante decidida a llevar al país que le heredó sus  raíces y toda esa región del mundo una muestra de los ritmos y estilos de occidente, presentada con letras e interpretaciones que las convierten en algo muy familiar para los amantes de la música del Lejano Oriente; mientras que, de este lado del Océano Pacífico, nos abre los ojos a la sensibilidad y belleza con la que su cultura enriquece los géneros occidentales que ella interpreta para darles una refrescada y una visión desde distinto ángulo. Fusión bien pensada y equilibrada que sólo puede tener un resultado para todos sus trabajos: el amor que le tenemos todos a Hikaru Utada.


Todo lo convierte en algo bello


Hatsukoi, es un álbum casi perfectamente balanceado. Por qué digo “casi”? Porque me hubiera encantado escuchar una o dos canciones interpretadas con muchas más intensidad y explosividad, aún dentro del estilo de Hikaru Utada creo que se hubiera podido lograr. Fuera de eso, el equilibrio que guarda para que los estilos se complementen y suenen con absoluta coherencia es magistral. Era de esperarse, puesto que la cantante no es ninguna improvisada. Nacida en Nueva York e hija de una famosa cantante japonesa en las décadas de los sesenta y setentas, Hikaru Utada, tuvo la fortuna desde pequeña de cultivar no sólo el gusto, sino también el dominio de todas esas corrientes musicales que puedes encontrar en Nueva York, mientras que en casa recibió las enseñanzas de su cultura, lenguaje y amor por el estilo de hacer música de los japoneses. Sólo era cuestión de tiempo para que la artista supiera cuál era el camino que quería recorrer para conquistar ese lugar en el ambiente musical que ahora le pertenece sólo a ella. Descubierta por todos nosotros y por la industria discográfica desde finales de la década de los noventa, es una extraordinaria embajadora musical para ambas mitades del mundo. No sé si se propuso que pasara de esta manera, pero la verdad es que es una privilegiada. El sutil estilo a la hora de cantar contribuye a no provocar un choque entre lo que se escucha y lo que se cree que se está escuchando, suena raro lo que acabo de decir, pero si pasa, no es sencillo escuchar un estilo musical muy familiar para nosotros, interpretado en un idioma para el que no fue creado, por eso la interpretación juega un papel muy importante para su aceptación entre el público que está acostumbrado a ciertas cosas que pertenecen a su cultura e idioma, em refiero al R&B, al Soul, al Pop, etcétera. Y lo mismo aplica para Japón, aunque la incursión de los estilo americanos y británicos llevan muchas décadas en aquella lejana región, escucharla en su idioma y con letras mucho más cercanas a su vida y mentalidad, debe ser reconfortante.


El mejor reconocimiento


Qué mejor reconocimiento pudo haber tenido esta cantante que el haber sido la elegida para hacer la versión en inglés y en japones para las canciones de los videojuegos, Kingdom Hearts, Kingdom Hearts II y Kingdom Hearts III. No hay otra cosa más popular en nuestros tiempos que los increíbles videojuegos que existen hoy en día y son, en muchas ocasiones, el sello distintivo de la cultura oriental más reconocido por los niños, jóvenes y adultos en esta parte del mundo, por lo que, escoger a Hikaru Utada como la voz de uno de los más populares es la confirmación de su papel de embajadora de nuestras culturas. Que venga mucho más de ella en el futuro y que siga acercando a todas las personas del mundo con su arte.


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