Red Pill Blues de Maroon 5, el futuro que nunca llegó

Red Pill Blues de Maroon 5, el futuro que nunca llegó

ESCRITO POR: JORGE DIAZ
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SU VERSIÓN EN INGLÉS EN VIBBIDI: Maroon 5


En el año de 2002 llegó a mis manos un disco llamado Songs About Jane, la verdad llamó mucho mi atención por varias razones. El nombre de la banda: Maroon 5. Fue un disco que contaba con participaciones destacadas de todos lo miembros de la banda, un cantante con una voz no muy versátil pero original, temas interesantes con detalles que no necesariamente pretendían cumplir con las reglas comerciales. Antes que agradar a todo el mundo, Maroon 5 quería agradarse a sí mismo. Esa es la clave para que un grupo destaque, antes que nada, satisfacer sus propias necesidades y sentirse contentos con el resultado de su esfuerzo plasmado en el disco, lo demás vendrá después. En ese momento pensé que el futuro de la banda sería la producción de canciones con mayor calidad, que su evolución sería grandiosa y que, por supuesto, el éxito comercial también sería parte de su recompensa. Me imaginé, como imagino ahora, que todos los músicos que luchan durante su adolescencia y juventud con todas sus fuerzas para alcanzar un lugar en el gusto del público sueñan con el momento de que cuando entre dinero a sus bolsillos las oportunidades para refinar y perfeccionar su estilo para ejecutar uno o varios instrumentos, así como para cantar, se abrirán y no perderán ni una sola oprtunidad para crecer musical y artísticamente. Tener el tiempo y la tranquilidad económica para escuchar más música, tomar clases dentro de su disciplina, ampliar el repertorio de instrumentos, hacerse de conocimientos para mejorar el sonido que se busca y relacionarse con novedosas técnicas de grabación es oro puro. Enriquecerse individualmente, aumenta el valor de la banda. Hay grandes ejemplos de ello y la verdad es motivo para dar un amplio reconocimiento a todos aquellos músicos que plasman su evolución y amor a la música y a su banda en cada nuevo disco que entregan. Por supuesto, toda estrella del Pop y del Rock, así como de otros estilos musicales, también espera con ansias el momento del éxito y la llegada del dinero, para las fiestas y las chicas, es parte del sueño de todo joven que quiere hacer carrera en la música, pero no lo es todo. Hay quienes también sueñan con el activismo social y el desempeño de otras expresiones artísticas y creo que todo es válido. Lo que pienso que es reprochable, es dejar que el futuro te alcance y no puedas mostrar nada mejor que lo que hiciste al principio o, peor aún, evidenciar un claro retroceso en tu calidad como artista y dejar claro que lo único que importaba era el éxito comercial. Es decepcionante cuando ves algo así. Creo que ese es el caso de Maroon 5.


Banda esecnográfica 


Así de decepcionante ha sido para mí la carrera de Maroon 5. Hemos sido testigos de el ascenso en la imagen (lo cual le ha traído mucho dinero) de Adam Levine en cosas completamente distintas a la música o lo artístico. Su incursión en los shows de televisión lo ha convertido en cualquier cosa, menos en un cantante preocupado por su arte y la banda que lo acompañó desde la secundaria. Su éxito como chico guapo no sólo ha elevado su imagen a niveles insospechados, sino también ha elevado su ego de tal forma que todo lo que hace la banda queda opacado. Me llama mucho la atención el aparente conformismo de los otros integrantes. Parecen sólo parte de la escenografía que enmarca las actuaciones o demostraciones de belleza masculina de Adam. Hay temas en este disco en que en realidad no se escucha a una banda, es más bien un secuenciador y la voz de su cantante. Supongo que pueden pensar que sin él no serían nada; sin embargo, creo que existen ejemplos en la historia de la música que demuestran que con determinación se pueden seguir carreras prescindiendo de la presencia de algunos miembros originales sin que ocurran tragedias. Es evidente que el propósito de Adam desde que comprobó ser el atractivo del grupo es sobresalir por sobre todos y con todos los medios posibles; ante una personalidad así, lo más recomendable es la carrera por separado y permitir la evolución de los otros miembros de la banda que quizá aspiren a crear algo con más valor y no concentrarse únicamente en lograr el éxito comercial para tener la vida resuelta. Algunos se han atrevido a comparar a este cantante y la situación que vive dentro de la banda con la de Mick Jagger y The Rolling Stones por el imán que la imagen de Adam Lavine representa para las grandes audiencias, como lo ha hecho por décadas Mick Jagger. Nada más falso. Mick Jagger jamás se ha distraído en actividades distintas a las de crear música y hacer brillar a la banda, mientras que los integrantes de The Rolling Stones brillan con luz propia, son vistos como individuos y, al mismo tiempo, como parte de un todo al estar tanto en el estudio de grabación, como arriba del escenario. El mejor ejemplo del abultado ego de Adam y la nula presencia de los músicos, es la más reciente presentación en el Super Bowl.


Los viejos tiempos ya no suenan igual


No siempre estoy de acuerdo en que todo tiempo pasado fue mejor como muchos aseguran; sin embargo, al escuchar la canción “Who I Am” creo que sí aplica para este caso. Escuchamos el viejo estilo que llevó a la fama a Maroon 5 pero suena cansado, poco efectivo. A pesar de que integra la moda de invitar artistas de otros estilo para que vistan la canción con algo de modernidad, la verdad, no pasa nada. En su momento, este estilo refrescó por completo la escena musical, pero hoy sólo demuestra estar cantándole a unos pocos. El disco está lleno de lugares comunes y la aparición casi única de Adam Lavine en los videos que acompañan esta entrega, debería ofender a los otros que forman parte del grupo.


En la ola del oportunismo


Llegamos al momento que la mayoría considera como lo mejor del disco. Un tema que se monta en la ola del oportunismo, haciendo suyo el discurso políticamente correcto y aprovechando el movimiento de reivindicación de la mujer, que por cierto, les pertenece a ellas. Independientemente de la aparición de grandes mujeres en el video, otra vez, la imagen que nunca deja de sobresalir es la del cantante de la banda, dejando claro que su ego es más grande que todas los que ahí participan. De forma astuta, sin embargo, se aseguran de que la canción sea escuchada siempre con el video en los ojos de quien lo quiera, porque si no lo vemos, nos daremos cuenta de que es una canción simple y sin valor musical del todo. Es ahí donde se deja ver que la presencia de las mujeres en el video, más que mover conciencias, distrae de la materia que escuchamos. Todo el disco y la banda entera decepcionan con su Red Pill Blues.

SIGUE TODAS LAS NARRATIVAS DE JORGE DIAZ EN VIBBIDI