Abbey Road, el camino que todos quieren recorrer

Abbey Road, el camino que todos quieren recorrer

ESCRITO POR: JORGE DIAZ.

Ahí estaba por primera vez en mi vida, fue una larga espera, no lo podía creer. De hecho, nunca pensé que alguna vez lograría estar ahí porque, aunque siempre soñé con ese día, distintas circunstancias de mi vida me impedían creer que lo pudiera lograr. Pero afortunadamente pude y finalmente me encontraba parado frente a los estudios de grabación en donde se grabaron la mayor cantidad de éxitos musicales de mis héroes de la infancia y adolescencia. En ese momento era obvio que nadie podía pasar al interior de los estudios y todos los turistas se arremolinaban en la banqueta para tomarle una foto a la placa y poder tener constancia de que estuvieron ahí cuando regresaran a sus casas luego del viaje a Londres, para, entre otras cosas, peregrinar a ese templo sagrado (estoy seguro de que muchos fans lo consideramos así). Yo prefiero ver y soy casi un enemigo de las cámaras fotográficas y las selfies, creo que guardo las mejores fotografías en mi cabeza y ahí están muy bien. Pero quien iba conmigo, la mujer de mi vida es la mejor amiga y aliada de las fotos. Por más que le pido que no me tome fotos ella insiste. Siempre perfeccionista, le toma siglos encontrar el mejor ángulo, la luz más favorable, esperar a que todo el mundo se vaya de ahí para lograr captar lo que ella quiere como marco o fondo… de una simple fotografía! En ocasiones tengo que esperar mucho tiempo bajo el sol o la lluvia sin moverme y en el lugar que ella indica hasta que todo está todo y de acuerdo con lo que ella cree que será la fotografía perfecta. Si no lo hago, el problema será mayúsculo. Y como la quiero mucho, con todo y mi fastidio coopero; sin embargo, cuando se trata de algo que para mí representa un exceso y una imitación de lo que todos hacen, siempre defiendo mi punto de no querer fotos posando o haciendo lo que, por ser un comportamiento obvio y predecibles, resulta ridículo. Y eso fue lo que exactamente pasó en Abbey Road. Todo el mundo llega con un objetivo en mente: tomarse una foto en ese paso peatonal que The Beatles hicieron famoso en la portada del que sería en realidad el último que ellos grabaran como banda. Regresando al sentido religioso que muchos le damos a los Fab Four, ante mis ojos se cumplía la profecía escrita por John Lennon para este disco: “Come Together”.


Todos al mismo tiempo


Sí, de alguna manera, cada año desde hace mucho tiempo, los fanáticos de The Beatles hacen un peregrinar como el que yo hice en ese momento. Londres y Liverpool son los destinos obligados. Llegan juntos y se toman fotos todos al mismo tiempo. Mucho antes de llegar me prometí a mí mismo que jamás me tomaría la patética foto cruzando esa calle tratando de emular a mis héroes. Lo encontraba simplemente ridículo. Pero discutir sobre qué fotos se toman y que fotos no con mi mujer, es otra cosa. Yo estaba viendo el exterior del estudio y en una visión de Rayos X, traspasaba los muros de esa construcción y ante mí, aparecían los 4 músicos que más admiro trabajando en lo que seguramente les gustaba hacer más. Imaginaba las interminables discusiones entre ellos y George Martin para decidir sobre cómo quedaría mejor una canción u otra. Y no me refiero únicamente al álbum Abbey Road, hablo de todo lo que ellos grabaron ahí. Pero el tema de la fotografía me despertaba violentamente de esa hermosa visión. “Tienes que tomarte una foto cruzando el paso peatonal”. No, respondí seguro. “Eso sólo un momento, no viajaste desde tan lejos para desaprovechar el momento, será un bonito recuerdo”. No. “Te prometo que le diré a todos que no estabas posando, que la tomé casualmente cuando cruzabas la calle y que tu ni siquiera lo pediste. Piensa que dentro de muchos años te arrepentirás de no haberlo hecho y pensarás que no tenía nada de malo. No. Después de ciento cincuenta mil argumentos (y tiene más, pero con esos son suficientes para mí), logró convencerme de tomar una foto caminando por el famoso cruce. Solo una. Fue una advertencia muy seria de mi parte. Lo hice, caminé sobre esas rayas blancas y deseaba que como por arte de magia me hubiera llegado la inspiración de esos cuatro para crear mi obra maestra, pero eso es imposible. No quería voltear a ningún lado, la mirada la tenía perdida, no quería que nadie me viera posando para esa foto, me sentía incómodo. Al final del corto recorrido, escuché las palabras que debí adivinar desde un principio: “no me gustó, podemos tomar otra por favor”. Noooooooooo!!! “Es sólo una más y si cooperas y haces lo que te pido, será la última”. Me pregunté por qué había caído en el engaño una vez más, después de haber aceptado la primera vez, ya no hay retorno y la foto se tiene que tomar sin importar el tiempo, las condiciones climatológicas, la hora de comida o la caída de una bomba nuclear. Comenzaron las indicaciones: posiciona la cabeza correctamente, pon tus manos así, sonríe un poco más, cuando llegues a este punto del cruce peatonal, disminuye un poco la velocidad al caminar para que te pueda captar mejor, espera a que ese grupo de turistas chinos con cámara en mano se alejen un poco más del área porque arruinarían el fondo de la foto, cuidado con los carros que ocasionalmente pasan no quiero que te atropellen, pero si eso es necesario que eso pase para que salga bien la foto, pues ni modo. Después de miles de indicaciones y muchos minutos que me parecieron una eternidad porque tenía que caminar ese cruce peatonal un millón de veces más, me tomó muchísimas fotos!!! Y la promesa era que sería sólo una!!!


El Fin


No sé, quise contar una historia divertida basado en este disco y mi propia vida porque realmente me cuesta trabajo que después de escuchar algo tan fino y excelente, las palabras salen sobrando y lo único que se puede recomendar es escucharlo por siempre y atesorarlo como algo sagrado. Para mí siempre a sido triste pensar que esto fue lo último que The Beatles crearon y grabaron juntos y no quiero transmitir ese sentimiento a quien lea esto. Aunque sé que es imposible que vuelvan a reunirse al menos en este mundo, el legado musical que la mejor banda del siglo veinte nos ha dejado, nos permite imaginarlos juntos tocando y revivir momentos en ocasiones hermosos y en ocasiones difíciles de nuestras vidas y, sobre todo, disfrutar una y otra vez de canciones entrañables y memorables que, para muchos como yo, llenaron todos los vacíos de tiempos pasados.