Let It Be, de los ensayos a la inmortalidad

Let It Be, de los ensayos a la inmortalidad

ESCRITO POR: JORGE DIAZ
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SU VERSIÓN EN INGLÉS EN VIBBIDI: The Beatles


Si bien este no es el ultimo álbum en la discografía de The Beatles, sí fue el último que salió a la venta y que contenía canciones originales y que fue un intento de introducir a sus fans al área más intima de los Fab Four. A lo largo del tiempo también llegaron otros discos autorizados por ellos con recopilaciones, pero creo que todos los fans estarán de acuerdo conmigo que Let It Be y Abbey Road son considerados sus últimos trabajos como banda. Comentaba que fue un intento de introducir a sus millones de fanáticos alrededor del mundo a la parte más íntima del trabajo de la banda, refiriéndome específicamente a la filmación que lleva el mismo nombre del álbum. Y no creo que no fue logrado del todo; sin embargo, a todos los que admiramos su carrera durante la década de los sesenta, nos es suficiente con haber visto esas pinceladas de inspiración y creatividad que dejaron ver durante las sesiones para la grabación de este álbum. He sido muy duro al referirme sobre sus filmaciones anteriores que fueron intentos de películas y que me parecen francamente ridículas; sin embargo, en el caso de lo que vemos en Let It Be, me parece justo reconocer que no fue pretencioso y que simplemente se intentaba mostrar la faceta creativa de la banda, por eso creo que no estuvo nada mal. No es propiamente un documental y nadie pretende ser otra cosa que no es, simplemente se limitan a trabajar y la cámara registra los momentos. Para mí es una pena que no se haya hecho en otro momento. Un momento en que la banda estuviera más unida desde el punto de vista amistoso y, muy importante, desde el punto de vista creativo. Creo que un ejercicio de esa magnitud para las sesiones de Revolver o Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, hubiera sido maravilloso y nos hubiera dado mucho más pues considero que para las épocas en las que se filmó Let It Be, existían diferencias irreconciliables entre los integrantes y las cosas en ocasiones se notan forzadas y en otras un poco falsas. Ni hablar, así es la vida y la historia de las relaciones humanas, todo lo que comienza con un gran sueño y despierta tanta camaradería entre los del grupo, termina por cansar y fastidiar a algunos de ellos, los celos profesionales están presentes, la comunicación se rompe, los intereses personales se imponen sobre los intereses de grupo, los advenedizos siempre son una mala influencia y las cosas empeoran hasta que el hilo se rompe por lo más delgado. De hecho, se ha contado de manera oficial que tanto los ensayos como las grabaciones sufrieron retrasos por la ausencia durante algunas semanas de George Harrison y creo que, aunque haya regresado para terminar con los trabajos finales, era imposible que las cosas fueran como antes. La invitación que se le hizo a Billy Preston fue un intento desesperado de los cuatro de Liverpool para intentar salvar las cosas y, aunque la participación del tecladista es enriquecedora, no se pudo más y la historia se precipitaría hasta la desaparición de la banda pocos meses después.


Para los genios no hay pretexto 


Aún con todos los problemas que describí anteriormente y con los que probablemente ni siquiera habremos de conocer, para los genios no hay pretexto y cuando enfundan su guitarra o su bajo y se sientan en el banquillo de la batería, es hora de hacer buena música. “Across The Universe” es uno de los tracks favoritos de toda mi vida y afortunadamente es uno de los que se publicaron como producto terminado en el álbum. Siempre he querido que el día de mi muerte sea la primera de las dos canciones que quiero que suenen cuando arrojen mis cenizas al mar (sólo dos canciones para no entretener a los pocos que pudieran asistir a mi funeral seguramente tendrán cosas más importantes que hacer y eso si en realidad asiste alguien). La segunda y última canción que quiero que suena para despedirme de este mundo cruel es “Yellow Submarine In Pepperland”, tema instrumental creado por George Martin, inspirado en la famosa canción “Yellow Submarine”. Sí quiero despedirme con algo festivo y alegre. He dicho, es mi última voluntad. Muchos sabemos por biografías posteriores, que, en esta etapa, John Lennon estaba muy interesado en escucharse más rocker que otra cosa y llama la atención que aún con esas intenciones haya creado esta dulce melodía acompañada de una letra de múltiples significados. La introducción, con una simple guitarra que en momentos parece errática, no nos permite imaginar la dimensión de lo que vendrá después y eso me maravilla. Sin duda, es un tema inteligente visto desde cualquier ángulo.


Todavía se podia estar juntos


El álbum sigue su marcha, pasando por uno de los mejores temas de George Harrison durante su vida con The Beatles, “I Me Mine”, luego se abre paso el clásico de todos los clásicos, “Let It Be”, que es la delicia de todo el mundo que asiste a los conciertos de Paul McCartney hasta nuestros días. Y después viene el mejor ejemplo de que, aún en esos días difíciles, todavía se podía estar juntos y crear canciones formidables, me refiero a “I've Got a Feeling” (debo decir que “Two Of Us”, también es una muestra de ello y con esta canción abren el álbum). La mancuerna Lennon y McCartney deja claro porqué lideraban el mercado mundial en esos años y que, a pesar de las diferencias, nacieron para componer juntos.


The Long and Winding Road


Los significados de esta canción, comenzando por el título, deben ser extraordinariamente variados para todos los que la adoramos. Asociarlo a experiencias personales a lo largo de una vida, debe ser fácil para muchos y desde el punto de vista del amor, pues quién no ha pasado por algo así. Para mí, en los últimos años, “The Long and Winding Road” me permite recordar y agradecer profunda e infinitamente a la persona que ya no está entre nosotros y que hizo posible que yo y Laura, la única mujer que he amado en mi vida, pudiéramos realizar nuestros sueños siendo asegurados por su manto protector para toda la vida: Irma.

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