The White Album, cuando la creatividad se da en racimos

The White Album, cuando la creatividad se da en racimos

ESCRITO POR: JORGE DIAZ
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SU VERSIÓN EN INGLÉS EN VIBBIDI: The Beatles

Sigo con mi revisión de la discografía oficial de la banda de rock más querida en todo el mundo, The Beatles. En esta ocasión hablaré de The White Album, aunque en realidad no sé qué decir después de todo lo que se ha dicho. Podría decir que es el álbum favorito de muchos y que causó un gran impacto el año de su lanzamiento, dada la generosidad del cuarteto de Liverpool al regalarnos tantas canciones en una sola entrega. Obviamente, existen claroscuros entre canción y canción; sin embargo, está más que confirmado que el equilibrio que guarda entre todo lo que está publicado ahí, lo hace una obra para atesorar durante toda la vida. La inclusión de temas sumamente entrañables, más el apego de la banda al rock puro y efectivo de la época, lo hace más que irresistible. No creo que el álbum pueda ser catalogado como una obra de concepto como si lo fueron sus antecesores Revolver y Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band, debido a que, definitivamente, debió ser imposible hilvanar cada una de las canciones para que formaran parte de un todo. En ese sentido, The White Album, es un disco convencional, con la gran ventaja de contener muchos y muy variados temas, lo que lo convierte en inolvidable. Debe reconocerse que, para cumplir con semejante hazaña, se tuvo que recurrir a músicos invitados que si bien no obtienen el crédito en el disco, años después y luego de centenares de biografías autorizadas o no, hemos sabido que así fue, lo que de alguna manera habla de varios aspectos por los que cruzaban en ese entonces los miembros de la banda y que son los que quisiera abordar. En primer lugar, la carga de trabajo. No sólo John Lennon y Paul McCartney tenían que cumplir con los compromisos adquiridos ya sea voluntaria o involuntariamente, sino también, tenían que satisfacer sus necesidades como compositores, tratando de crear los mejores temas para la banda. La competencia era sana, aunque en ocasiones entre músicos es difícil que la convivencia se lo mejor posibles, así es que, con todo lo que tenían que ofrecer, más el deseo por escribir la mejor canción que su compañero, la cantidad de temas que querían imponer para el disco debió ser enorme. Imaginen todo lo que quedó en el tintero ya sea para discos posteriores o bien, para que nunca salieran publicadas. Si la mancuerna de estos dos compositores hubiera decidido trabajar juntos en todas las grabaciones de sus temas, nunca hubieran acabado. Así es que, por lo mismo, invitar a otros músicos para el ensayo y la grabación por separado de algunos temas fue un acierto. De todas formas, no creo que haya alguien que pueda decir que el estilo varió en algo respecto de sus otros discos. El sello distintivo de los Fab Four está presente en todos los temas y ninguno demerita en calidad.


Ahí viene George


Para este momento histórico de The Beatles, el genio creativo de George Harrison ya era toda una realidad y después de los brillantes temas que compuso para Revolver, un lugar para sus canciones era obligatorio. Creo que ese es un punto más a considerar sobre la gigantesca carga de trabajo, puesto que las cosas ya no eran como antes cuando simplemente casi todo giraba en torno a las composiciones de Lennon y McCartney, mientras que las participaciones de Harrison eran un poco más marginales y organizar el trabajo era mucho más simple. Además, casi todos los temas de The White Album ya no eran las sencillas canciones de Rock ‘n Roll, su elaboración requería de más tiempo. Siguiendo con George Harrison y sus creaciones, estoy seguro de que todos estarán de acuerdo conmigo de que su mejor contribución para el álbum es “While My Guitar Gently Weeps”, que se convirtió en un himno para muchos y que una gran parte del gremio musical le rinde honores hasta nuestros tiempos. La dulce y triste melodía, acompañada de un supremo arreglo de guitarras para terminar con el sólo que nos invita a todos a cerrar los ojos y ver pasar tantas imágenes de nuestra vida mientras su guitarra sigue llorando, es una experiencia religiosa.


De todo un poco


En lo particular me gusta mucho el hecho de la vocación por el rock de Lennon en los temas que incluyó para el disco, aunque “Julia” merece una mención especial porque contrasta con ese estilo más áspero de los otros temas. También es de agradecerse esa ambición de Paul por conseguir los pasajes más bellos en algunos de sus tracks. “Blackbird” representa un logro enorme para cualquier artista. Con sólo una guitarra y su voz conquista el corazón de todos. Una letra a la que podemos darle tantos significados como queramos y una melodía que se anida en el corazón de quien la escucha para siempre. Cuántos compositores han querido llegar a esos niveles de excelencia y sencillez y jamás lo han logrado. Y así seguimos escuchando esta generosa obra y nos encontramos con un poco de todo.


La felicidad


Siempre será motivo de felicidad para mi desempolvar el viejo The White Album y disfrutar de él como si fuera la primera vez que lo escucho. La razón es sencilla: siempre encuentro cosas nuevas para analizar, para platicarlo con amigos o simplemente para gozar de la experiencia de redescubrir a la banda que más admiro. A diferencia de otros discos, creo que este sí lo puedo tocar de principio a fin y sin saltarme un solo tema, aunque no exista gran conexión en muchos de ellos. Creo que es parte de la magia, pero, sobre todo, del enorme trabajo que realizaron en esos momentos y les permitió concebir un álbum con abundantes canciones, todas ellas con una estética muy particular, pero al mismo tiempo, todas con un común denominador: mucha creatividad. No me quiero despedir sin antes mencionar la canción “Sexy Sadie”, que es sin duda una de las mejores composiciones desde el punto de vista musical (probablemente la letra no a todos guste, a mí sí), de John Lennon, no me canso de escucharla y tocarla en mi guitarra. Es fantástica. Bien, realidad podría pasarme horas enteras mencionando a cada una de las canciones, todas me gusta y me provocan en lo general mucha, muchísima felicidad.

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