Una isla de paz en medio del caos

Una isla de paz en medio del caos

ESCRITO POR: JORGE DIAZ
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SU VERSIÓN EN INGLÉS EN VIBBIDI


Ciudades enormes, sucias y contaminadas, llenas de gente sin rostro, gente que no te habla y no te ve, gente que no haría nada por ti si estuvieras tirado en medio de la calle sufriendo un infarto. Ruido, ruido, ruido en todos lados y a todas horas. Ruido de fondo que nos acompaña hasta en nuestros sueños. La ciudad nunca se calla, nunca guarda silencio, las personas hemos dejado de apreciar la calma, estamos alterados, queremos llegar primero a donde sea, aunque ese lugar sea ningún lado. No nos importa empujar, aplastar. Creemos que no necesitamos paz, creemos que los estados de angustia y ansiedad son normales e inherentes al ser humano y estamos muy equivocados. Nos apresuramos a la oficina por la mañana y sólo pasamos por un café (de la marca de moda, porque de lo contrario seríamos como raros) las mujeres se maquillan al volante, los hombres manejan como si estuvieran jugando un partido de futbol americano. Y la hora de la comida? Qué va! Si no hay tiempo no salimos a comer porque el trabajo requiere compromiso al cien por ciento y queremos el ascenso a toda costa, no importan horarios, amigos, familia, salud, nada, lo que importa es el éxito en los negocios. Después, al final de nuestra vida nos daremos cuenta de que de poco o nada sirve todo ese tiempo invertido en una empresa en la que solo fuiste un número y jamás hubo aprecio por lo que hiciste y entregaste y por la forma en que sacrificaste a tu familia. Por la tarde, ya muy tarde, sales de la oficina agotado y de mal humor.  Quizá sea buena idea pasar al bar por un par de cervezas o algo un poco más fuerte. Pero estás cansado y sabes que podrías encontrarte con más ruido y quizá con gente desagradable, además, mañana hay que comenzar la rutina otra vez. Y la vida? La vida sigue pospuesta para un mejor momento, momento que difícilmente llegará si no lo buscamos nosotros mismos. Paz, alguien ha dicho paz? Pues no. La mayoría de los que estamos en medio de este caos que es la vida moderna hemos olvidado los momentos de paz, los que nos dan la tranquilidad de disfrutar del campo, de la música agradable, lejos del ruido y los absurdos objetivos del trabajo. Los momentos de estar con quien más quieres y más te quieren a ti. De disfrutar de tu mascota, esa que estará siempre para ti, incondicionalmente. De estar en el lugar en el que sabes que estás seguro, lejos de quienes te hieren o sólo quieren sacar provecho de ti. Estar en una isla, la isla que se forma en tu mente y los lugares más entrañables para ti, para encontrar paz en medio de todo este caos. El caos que representa este camino que cansa, que a veces te tira al suelo y en donde nadie te levanta.

Cuánta paz



Cuando un disco y su artista son capaces de tomar el control de tus sentimientos, hacer que te detengas, que tomes una copa de vino, que te sientes despacio en un sofá, con la mirada fija en el aparato de donde está saliendo esa voz, esos sonidos y todas esas olas de paz y buena vibración, simplemente estamos hablando de una obra magistral. Esa fue mi experiencia cuando llegó Amidst the Chaos, de Sara Bareilles a mis oídos y de ahí, a todos mis sentidos. Una voz que transmite paz, pero también confianza, una cantante segura de todo lo que tiene por lo que sabe que no necesita gritar para hacerse escuchar. Una cantante que recoge influencias del country, de Norah Jones, de Céline Dion y muchos otros grandes artistas y que, con todo ello, a creado un estilo muy especial. Compositora y poseedora de un don que la hace sobresalir de las cantantes del momento. Feminista y convencida del amor, de la poesía y de la sutileza necesaria en la música para ofrecer a quienes la escuchamos una alternativa entre todo el ruido que se genera en la vida cotidiana. Amidst the Chaos es un disco bien balanceado, quizá mi única crítica es que no haya abierto el álbum con la canción “Eye On You”, me parece que a partir de esa canción nos hubiera conducido mejor hacia el lugar a donde, finalmente y a pesar de mi opinión, logra llevarnos con éxito. Con un inicio muy discreto dentro del mundo de la música, podríamos decir que Sara Bareilles es una chica sencilla, de las que saludas con mucha familiaridad en tu pueblo, que va a la iglesia del barrio y comienza a cantar en el coro. A partir de ahí nace su amor por el canto y la composición y hace el movimiento natural para muchos que pretenden hacer una carrera en este negocio, se movió a Los Ángeles para estudiar y abrirse paso en lo que hoy es ya una sólida carrera con un futuro muy prometedor. Quizá nunca veamos a esta cantante en los niveles de popularidad y esquizofrenia que acompañan a Lady Gaga o Taylor Swift, estoy seguro de que no persigue eso. Ella estará más bien en el gusto de los que buscan música que, independientemente de las letras de las canciones, les deje alivio en el alma. Quienes buscan algo de calidad y muy classy, aquí está Sara Bareilles para llenar esas noches de soledad, cuando se busca paz y alivio a toda esta locura.

Amor, por sobre todas las cosas



Un resumen rápido sobre el disco, serían dos palabras, palabras que muy comúnmente decimos y frecuentemente olvidamos de practicar con todos los que nos rodean todos los días. Amor y paz. La necesidad de buscar a alguien que nos ame nos compromete a entregar la misma cantidad de amor que recibiremos. Buscar con ansias la paz que anhelamos, nos obliga a ir entregando paz a todos los que se topan en nuestro camino. Quizá esas dos palabras puedan volver a ser revaloradas por nuestras aceleradas y ambiciosas mentes para poder hacer de nuestras vidas esa isla de paz con la que soñamos, en medio del caos.